De igual modo que el girasol, se retuerce y crece, elevándose, buscando en la vida su permanencia y va en busca de la calida caricia del céfiro dorado, para crecer sano y colmado, de igual modo se hace el alquimista, que bajo el lodo, emerge con belleza y sabía visiòn de como creció mirándose en todos los espejos posibles para lograr su alquimia.
Por Aldebaran

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